Una misteriosa luz violeta aparece en los cielos de Canadá y la ciencia no logra explicarlo

Una misteriosa luz violeta aparece en los cielos de Canadá y la ciencia no logra explicarlo

Estos fenómenos ocurren cuando las partículas cargadas procedentes de las tormentas solares, son atraídas hacia los polos por los campos magnéticos de la tierra. Los espectadores, maravillados con el espectáculo, decidieron ponerle su propio nombre: Steve.

Un estudio publicado el pasado 20 de agosto de 2018, señala que Steve no era precisamente una aurora boreal, sino algo mucho más misterioso. Científicos de importantes universidades en Canadá y Estados Unidos han explicado que las auroras boreales no manifiestan haces de luz que se precipitan a la atmósfera.

Los científicos, sin poder dar una explicación lógica al respecto, se limitaron a calificar a Steve como un misterioso “resplandor en el cielo”.

Bella Gallardo-Lacourt, una de las investigadoras del fenómeno emitió un comunicado diciendo: “Steve no es una aurora”.

Curiosidades sobre Steve

A pesar de tratarse de algo desconocido para la ciencia, observadores de estrellas al norte de Canadá señalan que se trata de un fenómeno común en el lugar. Sin embargo, apenas en 2018, Steve ha sido tomado en cuenta por primera vez para ser estudiado.

Científicos y conocedores de la materia, han unido sus esfuerzos para conocer más sobre Steve, cuyo nombre es un acrónimos de “Incremento elevado de la velocidad de emisión térmica” (en inglés).

Una diferencia notable de este fenómeno con respecto a las auroras boreales, es su peculiar color violeta. Las auroras suelen ser de color verde y se manifiestan como varias tiras de luz que se expanden por el firmamento. En cambio, Steve es un único rayo que atraviesa la atmósfera y se extiende unos 1000 kilómetros dentro del espacio.

En el año 2016, un satélite de la Agencia Espacial Europea tuvo un encuentro cercano con Steve que despertó la atención de los curiosos. Los instrumentos de medición detectaron una masa de gas excesivamente caliente (a unos 3000 ºC) que se movía a velocidades increíblemente rápidas. La masa de aire tenía un acho de 25 kilómetros y se estima que se desplazaba a 500 veces la velocidad normal del aire circundante.

El último avistamiento registrado de Steve ocurrió en marzo de 2018 y quedó registrado en video. Las imágenes, que fueron compartidas en redes sociales, sirvieron a los científicos para estudiar su comportamiento.

Un fenómeno único en el mundo

En un estudio más reciente, los investigadores combinaron el uso de cámaras terrestres con datos obtenidos por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, quienes cuentan con equipos especiales capaces de detectar las partículas con carga que descienden hacia la atmósfera terrestre.

Lo más curioso de todo, es que los equipos no lograron captar ningún tipo de carga solar en Steve, descartando completamente que se tratara de una especie de aurora o haz de luz.

Aunque los científicos han logrado descartar que no se trata de una aurora, aún se encuentran intrigados e incluso, la propia Gallardo-Lacourt dijo: “es algo completamente desconocido”. Hasta ahora, nos conformaremos con saber que se trata de un resplandor en el cielo.

Por las características del fenómeno y los datos recabados, los científicos creen que podría tratarse de un fenómeno propio de la ionósfera, una capa gas cargado eléctricamente que va desde los 80 hasta los 1000 kilómetros por encima de la superficie terrestre. Sería necesario estudiar a fondo las interacciones que ocurren allí dentro para poder determinar la verdadera causa del misterioso Steve.

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