Una pareja del mismo género tienen una hija, pero el verdadero infierno recién comienza: ahora luchan por los derechos del bebé

Una pareja del mismo género tienen una hija, pero el verdadero infierno recién comienza: ahora luchan por los derechos del bebé

Los únicos niños que tienen derecho a ser registrados luego del nacimiento son aquellos que han nacido dentro de familias convencionales, es decir, entre una mamá y un papá.

Cualquier hecho contrario a esta norma impide que el bebé forme parte del registro. O, al menos esto es lo que ha ocurrido en una región de México.


Gerardo e Irving tuvieron una niña y acudieron al registro. Allí ingresaron a una fila, llenaron una planilla y asentaron sus nombres. Desde ese momento comenzaron las dificultades.


La niña, a quien decidieron llamar Sonia, no ha podido ser inscrita en el registro. Ella nació en Chihuahua el día trece de abril, pero es como si su nacimiento jamás hubiese ocurrido, ya que todavía no está entre los libros del registro.


El nombre original de Gerardo es Rubí Aracely, así le llamaron sus padres al nacer, pero ella luego decidió cambiar toda esa situación e inició las gestiones hasta lograr llamarse Gerardo y asumir otro estilo de vida. Quizá nunca imaginó lo que esto significaría.


Ahora, la pequeña Sonia no puede registrarse. Las autoridades civiles dicen que no está en sus manos el poder hacer algo porque todo se debe a que ellos tienen la obligación de cumplir con lo que se ordena en el Código Civil del estado, en el cual se indica que se registrarán a los niños que sean hijos de un padre y una madre.


Gerardo e Irving deben iniciar un largo camino para que su hija tenga una identidad y pueda asistir a una escuela, disfrutar de los beneficios de un buen trabajo, inscribirse a futuro en el seguro social, entre otros beneficios que tienen los ciudadanos mexicanos.

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