Este motero salvó a la niña de la vergüenza que ella había experimentado al olvidar los movimientos del baile

Este motero salvó a la niña de la vergüenza que ella había experimentado al olvidar los movimientos del baile

Los nietos son el regalo más hermoso que los abuelos pueden recibir.

Quienes han vivido y compartido con sus abuelos, conocen de ese amor inmenso que entregan esas personas tan consentidoras.

La historia que te mostramos hoy es la muestra de ello y nuestro protagonista es Jeff Harville, un abuelo de Clairbone, Tennessee.


Jeff tiene una nieta a quien adora, de 4 años y quien, a su vez, ama a su abuelo.

Su pasión son las motocicletas, y al verlo, no imaginas lo que fue capaz de hacer por su nieta.

Es un hombre corpulento, con barba, que se derrite ante los deseos de la niña.

En la escuela donde estudia McKinly se realizaba un evento de porristas y la familia de la niña fue invitada, por supuesto, su abuelo asistió.


Ninguno imaginaba, mientras esperaban la presentación, lo que ocurriría.

La niña había ensayado durante algún tiempo los pasos del baile que presentaría en la escuela, estaba preparada para el acto, pero al momento de presentarse sintió un terrible miedo escénico.

Entonces, miró a su mamá y le dijo: “Mamá, yo quiero que Papaw baile conmigo”.


Cuando el abuelo Jeff vio que su nieta no iba a poder salir al escenario sola, no dudó por un momento en ayudarla.

Caminó junto a ella al centro del gimnasio donde era la presentación y comenzaron a hacer los pasos de baile.


Todos disfrutaban al ver en escena a Jeff y la niña, quien totalmente desenvuelta hacía la coreografía que tanto había ensayado.

Jeff seguía sus pasos y, juntos, bailaban al son de la canción del pollito haciendo el movimiento de las alas.


Jeff enseguida se adaptó al baile y así pudo lograr que McKinly pudiese hacer su presentación apoyada por su adorado abuelo.


Los presentes estaban sorprendidos con la actitud del abuelo, capaz de hacer todo por hacer sentir bien a su nieta.

Ambos hicieron un trabajo extraordinario”, comentaron algunos invitados.


Sin duda que Jeff, aparte de rescatar a su nieta, disfrutó mucho del baile.


Los padres de la niña manifestaron que McKinly es todo para Jeff, y cuando de ella se trata no le importa lo que tenga que hacer. ¡Y lo ha demostrado!

Un momento que, seguramente, ninguno de los dos olvidará jamás.

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