Una mujer le dio dinero a un mendigo y dos meses después descubrió que no era quién ella pensaba: “Nunca juzgues por las apariencias"

Una mujer le dio dinero a un mendigo y dos meses después descubrió que no era quién ella pensaba: “Nunca juzgues por las apariencias"

Es cierto que algunas veces, tenemos la mala costumbre de juzgar a las personas por su apariencia externa, sin fijarnos en lo que hay en su corazón. Una mujer que ayudó a un mendigo se sorprendió tiempo después al conocer la identidad de aquel hombre.



ShelbyLynn Henry Alexander es una agente inmobiliaria de Carolina del Norte. Un día, se detuvo con su auto en una intersección mientras cambiaba la luz del semáforo.

De repente, un hombre con un perro se acercó a la ventana de su auto con un cartel que decía: “Necesito ayuda. Después le pagaré”.



Aunque ella no acostumbra dar dinero a mendigos, sintió pesar por aquel hombre y le entregó varios rollos de billetes y una tarjeta de contacto. Ella le dijo al hombre que la contactara si alguna vez necesitaba un lugar donde hospedarse.

Ella recuerda: “Noté que llevaba ropas finas y que había cubierto a su perro con una manta. Su rostro mostraba lo avergonzado que se sentía de aceptar el dinero. Luego me alejé y recé por él”.



Tiempo después, ShelbyLynn recibió una llamada de un hombre que estaba interesado en comprar una casa. Ambos acordaron en qué lugar y a qué hora iban a verse.

Cuando ShelbyLynn llegó al lugar, la esperaba un hombre en un lujoso automóvil. Al bajarse la ventana, logró reconocer al perro del hombre en el semáforo. Cuando el conductor salió del auto, luciendo ropa elegante y zapatos nuevos, ShelbyLynn apenas podía creer que era el mendigo.



Él mismo explicó que era un ingeniero y que aquel día cuando se conocieron en el semáforo, su esposa se había llevado todo de la casa para irse a vivir con otro hombre. El perro fue lo único que le dejó.

Ahora había encontrado un trabajo bien pagado y había comenzado una nueva vida. Para agradecerle el favor, el sujeto le devolvió el dinero y la tarjeta a ShelbyLynn y le dijo que muy pronto uno de sus amigos la llamaría para comprar una casa.




Esta historia nos demuestra que nuestras buenas acciones siempre reciben una recompensa. Quizás tengamos que esperar un tiempo para recibirla, pero sin falta llegará.

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