Una mujer es alérgica al agua e incluso una pequeña gota que cae en su piel la quema y "rompe sus huesos"

Una mujer es alérgica al agua e incluso una pequeña gota que cae en su piel la quema y "rompe sus huesos"

Desde hace poco menos de 10 años una mujer inglesa llamada Maxine Jones tuvo que cambiar radicalmente su vida.

Maxine era enfermera y en su tiempo libre realizaba actividades simples, como pasear a su perro y hablar con sus vecinos y amigos.

Hace 8 años, un día como cualquier otro comenzó a padecer síntomas extraños y muy dolorosos en su piel, sobretodo en sus manos.

Jones experimentaba un escozor intenso, urticaria, ampollas y una sensación horrible de que sus huesos se rompían.

Un año pasó realizándose todo tipo de exámenes médicos y citas con diferentes especialistas hasta que le diagnosticaron una rara condición llamada urticaria aquagénica.


De acuerdo al Centro de Información sobre Enfermedades Genéticas Raras esta condición es una infección muy extraña en la que la urticaria se desarrolla muy rápido cuando la piel entra en algún contacto con el agua sin importar la temperatura que se encuentre.


Es poca la información que se posee sobre esta enfermedad que podría manifestarse en el cuerpo repentinamente y puede afectar principalmente a mujeres.

Maxine quien en algún momento vivió de forma activa y con muchos propósitos ahora tiene dificultades hasta para cepillar sus dientes y tomar café, sin contar cocinar.

Ella se aleja lo más que puede de una sola gota de agua, utiliza guantes siempre que debe estar cerca del vital líquido y es muy cuidadosa cuando come o toma algo para que no se le derrame.

“Si toco la más mínima gota de agua es un dolor horrible. Siento como si los huesos y del pie se rompieran y el cuerpo comienza a picarme como si rodara por una cama de ortigas” comenta Maxine.

La mujer está dentro de su casa la mayor parte del tiempo, preocupándose del clima inglés que en sus días nublados pudiera traer la lluvia.

“Si hay probabilidades de lluvia no puedo salir, mis vecinos casi no me ven durante el invierno, muchas veces me siento como sentenciada a una prisión” dice.

Jones comenta que no desea que nadie padezca esta enfermedad y que tiene esperanzas que en algún punto sus síntomas desaparezcan así como aparecieron.

Aunque ha contratado a alguien que saque a su perro a pasear, ella sigue disfrutando de acurrucarse a su lado y recibir la visita de sus vecinos.

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