Remedios naturales para tratar la ansiedad

Remedios naturales para tratar la ansiedad

Durante los últimos años, como si de una cuestión de moda se tratara, la ansiedad ha tomado cierta popularidad en el argot cotidiano, incrementándose como parte de un fenómeno mundial.

Por esta razón, más allá de comprender las emociones asociadas a ella, es importante detectar las manifestaciones físicas y las respuestas inconscientes¿Te has preguntado alguna vez cuáles son las razones que llevan a las personas a tener este tipo de trastorno? Y si sientes que la padeces, ¿cuáles son las causas o el mejor tratamiento para curarla? 

Qué es la ansiedad

Qué es la ansiedad

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Es parte de un estado mental que surge como consecuencia de experiencias desagradables o amenazantes, o hechos de incertidumbre. Si se da dentro de los límites normales, podría verse como un mecanismo completamente adaptativo y natural en donde el individuo se moviliza o paraliza frente a posibles riesgos, buscando siempre condiciones de seguridad.  

Causas

Las causas de estos trastornos pueden implicar factores ambientales, demográficos, fisiológicos, sociales, psicológicos o físicos asociados a experiencias traumáticas en situaciones de estrés, que se viven en ambientes laborales, familiares o de relaciones interpersonales. 

Causas genéticas

Causas genéticas

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Numerosos estudios han demostrado una correlación directa entre la ansiedad y los genes:

  • RGS2, por su acción en la activación de la amígdala e ínsula, lo cual brinda cierta reactividad en la función neuronal.
  • COMT, que se encarga de codificar la enzima que descompone la dopamina. Su mal funcionamiento en el cromosoma 22 aumenta los niveles de dopamina en el córtex prefrontal. Este hecho se vincula  a una emotividad negativa y produce reacciones fisiológicas de sobresalto que estimulan el sistema nervioso e impiden la relajación.
  • CRHR1, gen que codifica los receptores del factor liberador de la corticotropina, segregado en situaciones de estrés y peligro. Tiene estrecha relación con el gen receptor del glutamato, que excita el sistema nervioso central (SNC).

Queda demostrado que la ansiedad, efectivamente, puede heredarse a través de los genes.

Causas circunstanciales

En esta clasificación, un hecho aislado, como un accidente automovilístico, o un evento traumático, como una violación, un secuestro, un robo o un atentado, entre otros, puede generar ansiedad. En el mejor de los casos, este sentimiento desaparece. Si esto no ocurre y la sensación permanece durante meses o años, se produce un trastorno de estrés postraumático que debe ser tratado a la brevedad por especialistas en el área.

Consumo de drogas

Tanto drogas de uso legal como la cafeína, el cigarrillo, el tabaco y el alcohol, como otras de uso ilegal, como la cocaína, el cannabis, la heroína o el éxtasis, pueden desencadenar efectos nocivos que afectan la psicoactividad del cerebro y el organismo. 

Consumo de drogas

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En la actualidad, los trastornos de ansiedad se intensifican y amplifican gracias al uso de estas sustancias, sin embargo, es difícil determinar si la ansiedad nace a partir de su uso o como consecuencia del mismo. Es decir, si este padecimiento  precede al consumo de estas sustancias o si su patología surge posterior al uso de estas. En cualquiera de los casos, la utilización de sustancias psicoactivas que generan dependencia empeoran los ataques de ansiedad.

Experiencias vitales significativas

En factores de cálculo, 10 de cada 100 personas han sufrido algún episodio de ansiedad en su vida cotidiana, debido a experiencias vitales significativas, como un despido, alteraciones en el trabajo o cambios vitales en la situación de su país. 

Síntomas

Síntomas

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Los síntomas son parte de un reflejo inconsciente del organismo que, al tener un impacto negativo y desestabilizador, pueden alterar gravemente la calidad de vida de la persona que la presenta: 

Síntomas mentales

Síntomas mentales

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En este punto, los síntomas mentales asociados con la ansiedad se pueden representar bajo dos tipos de expresiones. Por un lado, como indicativo de depresión, con síntomas de cansancio y problemas de concentración; y por otro lado, con signos de nerviosismo, en donde se puede notar una preocupación constante, irritabilidad y problemas para conciliar el sueño. 

Síntomas físicos

Síntomas físicos

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Entre las manifestaciones físicas, una persona con este problema puede experimentar un incremento del ritmo cardíaco (taquicardia o palpitaciones), falta de aire, molestias estomacales, náuseas, alteraciones del sistema digestivo, temblores, hormigueo y rigidez muscular, dolor en las coyunturas, adormecimiento de algunas zonas o partes del cuerpo, cansancio o agotamiento sin razón aparente, sudoración excesiva, hiperventilación, opresión en el pecho, visión borrosa, disfunción eréctil y, en otros casos, sensación de desvanecimiento o mareo.

Tipos

Dependiendo de la causa que la origina, se pueden presentar diferentes tipos de ansiedad: 

Tipos

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Trastorno de ansiedad generalizada

Si anteriormente hablábamos de que sentir cierto tipo de preocupación estresante frente a hechos cotidianos, como hablar en público o presentarse frente a un nuevo puesto laboral, puede ser absolutamente normal, una persona con trastorno de ansiedad generalizada (TAG) tiene, de forma intensa, persistente e irracional, este tipo de sensación de angustia difícil de controlar y que interfiere con su vida cotidiana.

Trastorno de pánico (o ataque de angustia)

Se da cuando la persona siente aversión, miedo o terror a determinada situación o cosa. El estado de pánico se prolonga  por más de 30 minutos y alcanza su pico de estadía en los primeros 10 minutos. En ese momento, el individuo experimenta un aumento en la frecuencia cardíaca y la sensación de falta de aire se hace agobiante. Luego de esto, la persona se siente agotada y cansada, prácticamente sin energía.

Trastorno fóbico

Según estimaciones, del 5 al 12% de la población mundial padece de trastornos fóbicos. El afectado reacciona, en muchos casos, de forma abrupta y pierde el control al verse fuertemente abrumado a causa de un miedo que no se compara con el peligro real.

Trastorno obsesivo-compulsivo

En este tipo de trastorno persisten las ideas repetitivas y constantes de manera intrusiva. La persona realice ciertas acciones o compulsiones para calmar la ansiedad. Entre los TOC más conocidos encontramos el pavor a contaminarse, por lo que la persona se lava las manos de forma repetida y casi incontrolable, limpiando una y otra vez el mismo espacio que limpió anteriormente.

Trastorno por estrés postraumático

Nace a raíz de una situación traumática, la cual, posteriormente, provoca altos niveles de estrés psicológico. En este delicado caso, el afectado desarrolla sentimientos de ira e irritabilidad frente a hechos similares o parecidos que lo paralizan o incapacitan.

Los mejores remedios para calmar la ansiedad

Dependiendo del tipo de persona, existen distintos métodos para superar los problemas asociados a este trastorno. Sin embargo, la mejor fórmula para garantizar una vida libre de este padecimiento consiste en un tratamiento natural basado en plantas medicinales  junto a actividades físicas Estos tratamientos tienen  efectos sedantes completamente naturales que no crean dependencia: 

Manzanilla

Su reputación terapéutica ha sido ampliamente comentada de generación en generación como remedio popular y, a diferencia de otras plantas de uso medicinal, la manzanilla no solo ayuda a favorecer el sueño promoviendo la relajación por su acción sedante, sino que también desinflama, limpia y cicatriza, previniendo la hinchazón y la inflamación. También es usada para curar heridas y tratar las quemaduras. 

Manzanilla

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Utilizar las flores secas de la manzanilla en algún tipo de infusión es ampliamente beneficioso en los tratamientos de trastornos nerviosos, como el insomnio, las pesadillas, la angustia y los grandes sembradores de ansiedad.

Té verde

Empleada por más de cinco mil años en la cultura oriental, el té verde funciona perfectamente en personas con síntomas de ansiedad depresiva porque aumenta los niveles de energía. Pero pon atención: por su composición, es un estimulante que no debe ser utilizado en casos de ansiedad nerviosa, pues contiene cafeína. 

Té verde

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Valeriana

Esta precursora de la melatonina en el organismo relaja el cerebro y el sistema nervioso, reduciendo la agitación y el nerviosismo. En general, administrar su uso de 30 a 60 minutos antes de acostarse mejorará la salud, induciendo al sueño.

Valeriana

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Lúpulo

Esta planta trepadora es comercialmente utilizada para la fabricación de cerveza, la cual conserva y también le concede su sabor amargo. Sin embargo, entre sus múltiples usos cabe destacar que esta también posee propiedades hipnóticas para combatir el insomnio, diuréticas para aumentar la orina y sedantes para calmar la ansiedad.

Lúpulo

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Pasiflora

En cantidades adecuadas, los naturalistas (especialistas en ciencias naturales) suelen indicar el té, el extracto y las píldoras de pasiflora por su alto nivel de alcaloides y flavonoides, que tratan  el insomnio, reducen el estrés y calman la ansiedad.

Pasiflora

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Ejercicio

Practicar algún deporte activa los neurotransmisores del cerebro y el metabolismo, mejorando el buen humor y favoreciendo la autoestima de quien padece este trastorno. A nivel fisiológico, el ejercicio te permite estar activo, actuando drásticamente como un estimulante que disminuye esa sensación de adormecimiento o sueño, pues oxigena el cuerpo. 

Ejercicio

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Lavanda

La lavanda brinda una sensación de tranquilidad, disminuye la tensión muscular y, además, su aroma (como aceite esencial) funciona en las terapias alternativas para tratar la ansiedad.

Lavanda

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¡Si tienes hambre, come!

Si tu apetito es emocional y no es por hambre, deberías tener cuidado con esa voz de la conciencia que te repite constantemente: ¡Si tienes hambre, come! Cuando vives con ansiedad, puedes tener tanto una sensación constante de comer carbohidratos en exceso o, por el contrario, experimentar una ausencia de hambre. Físicamente, esto puede ocasionar trastornos en la insulina y la dopamina, y una alteración hormonal importante a tener en consideración. Sólo intenta equilibrar tu cuerpo, mente y emociones para nutrir tu cuerpo de manera saludable. En conclusión, ¡si comes más, come sano!

¡Si tienes hambre, come!

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Respiración profunda

Si sientes que has llegado a un límite en donde por ninguna razón puedes calmar la ansiedad, la respiración profunda será un elixir para tu alma. Más allá de respirar de forma automática, hacerlo conscientemente te ayudará a mejorar la presión arterial, oxigenar los pulmones y alcanzar la tranquilidad fácilmente. 

Respiración profunda

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Ejecuta la técnica del 478. ¿En qué consiste? Inhala aire por la nariz durante cuatro segundos,  aguanta la respiración durante siete y espira todo el aire durante ocho. Sencillo, ¿no? Y si quieres sentirte revitalizada, realiza una inspiración lenta y profunda desde la nariz;  siente cómo se expande tu diafragma poco a poco , exhala rápidamente y repite el proceso unas ocho veces. 

Desayuno

Un desayuno equilibrado y bien proporcionado te ayudará a disminuir tensiones; además, estudios recientes de la universidad británica Imperial College London indican que no ingerir alimentos en horas del desayuno incrementan 20% los síntomas de ansiedad por consumir comida en exceso posteriormente. ¿Qué opinas tú?  A todos nos ha pasado y es mejor evitarlo.

Desayuno

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Omega 3

Los ácidos grasos del omega 3 contrarrestan los niveles de la hormona del estrés (cortisol), favoreciendo la actividad neuronal. Esto quiere decir que consumir alimentos ricos en este oligoelemento, como el pescado (bacalao, salmón), te ayudará a tener un organismo saludable y bien nutrido.

Omega 3

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Calentar el cuerpo

Cuando tu cuerpo está endurecido a raíz de todo lo que mencionamos anteriormente, los músculos se tensan y pueden llegar a doler, la presión arterial sube hasta los cielos y el dolor de cabeza aparece. Para combatirlo, haz algunos estiramientos o sumerge tu cuerpo en agua caliente dos o tres veces a la semana; esto te ayudará a aliviar contracturas y lograr un estado óptimo para alcanzar el sueño. Tus vasos sanguíneos trabajarán en función del corazón y los dolores desaparecerán en muy poco tiempo. Inténtalo, tu cuerpo te lo agradecerá.

Calentar el cuerpo

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Técnicas cognitivas

Entre la diversidad de técnicas para reducir la ansiedad, las cognitivas tienen como objetivo brindar respuestas adaptativas y funcionales, identificando cada uno de los pensamientos disfuncionales asociados con los síntomas que presenta la persona. 

Técnicas cognitivas

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En un principio, estas intentan detectar las verbalizaciones negativas, como la sensación de no poder hacer determinada cosa, y afrontarlas mediante un entrenamiento en donde el paciente aprende a reconocer cómo responder a ellas por medio de la relajación. Luego, se le enseña a detener o distraer dichos pensamientos con estímulos de diversos tipos; posteriormente, se le muestra cómo  tener el control de esas circunstancias negativas a partir de técnicas de resolución de problemas.

Técnicas de relajación de la actividad fisiológica

Basadas en la práctica constante, estas brindan alternativas eficaces para enfrentar miedos o traumas perennes por medio del autocontrol. Aquí se le enseña al individuo a conectar con su propio pensamiento, incentivando la conciencia creativa, activando el factor fisiológico a través de la respiración y aprendiendo cómo soltar los músculos de forma progresiva y consciente.

Las técnicas centradas en la conducta

Las técnicas conductuales intentan reducir los síntomas mediante los mismos estímulos que los generan, comenzando con el uso de técnicas de relajación y de exposición (autoobservación y reforzamiento), continuando con técnicas de autocontrol y finalizando con el entrenamiento intensivo de análisis y reentrenamiento.

Prevención

Prevención

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Es sumamente importante adoptar un estilo de vida saludable:

  • Practicar ejercicios de forma regular, especialmente al aire libre. 
  • Practicar técnicas de relajación asociadas a la respiración. 
  • Leer contenido autodidacta, como libros de autoayuda. 
  • Evitar el consumo de drogas y sustancias que la estimulan. 

Si unes todos los elementos y los trabajas a modo de hábito, verás cómo curar la ansiedad y el desasosiego que genera la angustia será mucho más fácil de superar.

Frecuencia de la enfermedad

Aunque este padecimiento  puede representar un trastorno, también puede ser parte de algunas enfermedades psiquiátricas, como la depresión. Detectar tempranamente sus signos te ayudará a controlar su prevalencia. 

Sin embargo, los ataques de este tipo tienden a aparecer de repente y alcanzar sus picos en muy poco tiempo. No se puede ni remotamente predecir en qué momento ocurrirán, y en función de la gravedad, los pacientes pueden sentirse fatigados y cansados por el resto del día. En caso de experimentar ataques frecuentes de ansiedad, lo ideal es acudir a un especialista o profesional de la salud mental.

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