Frida Kahlo: ¿víctima de la vida o ícono del arte?

Frida Kahlo: ¿víctima de la vida o ícono del arte?

Para conocer un poco el trasfondo de su vida, vamos a dar un breve paseo por su historia. También  veremos una biografía de Frida Kahlo corta, su familia,  juventud, sus experiencias, los amores y todo lo que la convirtió en Frida Kahlo.

Biografía de Frida Kahlo

Coyoacán, México, es el lugar donde nació Kahlo, el 6 de julio de 1907. Hija de Guillermo Kahlo, un fotógrafo húngaro, y Matilde Calderón y González. Era una niña pícara y juguetona; siempre mostró un alma libre y sincera, y pecaba de honesta. A la edad de 4 años sufrió una repentina enfermedad llamada poliomielitis, la cual afectó su crecimiento, dejándola con una pierna más corta. Su padre la alentaba a realizar diferentes actividades físicas con el objetivo de hacerla más fuerte y corregir un poco los estragos dejados por la enfermedad.

Una mirada a la vida de Frida Kahlo

A sus 14 años recibió el privilegio de estudiar en la prestigiosa Escuela Nacional Preparatoria, ubicada en el antiguo colegio de San Ildefonso en la ciudad de México, mostrando, desde ya, su talento y esfuerzo por alcanzar las metas que se proponía. Ya por este tiempo se veía reflejado su espíritu insurrecto, al unirse a un grupo llamado “los cachuchas”, el cual se llamaba así  porque usaban gorras de tela como una forma de sublevación ante las formas de vestir tan rígidas de la época. Se encargaban de protestar contra diferentes injusticias del sistema escolar de entonces y de vivir entre poesías subversivas, anárquicamente libres y felices, y con una sed por el saber indetenible.

Dentro de todo, tuvo una adolescencia normal, vivió su primer amor, se llenó de sueños de ser médico, era amada por sus hermanas y sus padres, y tenía amistades muy significativas y similares a ella. Sin embargo, una desgracia sesgó su vida.  

En 1925, a la edad de 18 años, cuando iba camino a su casa, el autobús en donde iba colisionó con un tranvía y quedó aplastado contra un muro, dejándola en  un estado grave. Su columna vertebral estaba destruida; un pasamanos del autobús entró por el lado izquierdo de su cadera y salió por su vagina. Tuvo varias costillas rotas, y su pelvis, clavícula, pierna derecha y pie estaban fracturados. Muchas personas no se explican cómo pudo sobrevivir a este accidente tan dramático. Estuvo meses en cama viviendo una dolorosa y solitaria recuperación. De esta forma, conoció a  uno de los grandes amores de su vida: el arte.

Características de Frida Kahlo

Una mujer de facciones fuertes, sonrisa descarada, baja estatura y una personalidad chispeante. Se viste con colores vistosos y grandes accesorios. Su vida estuvo marcada por el sufrimiento, pero la persiguió su historia de amor con Diego Rivera.   

Se casaron en 1929 y, si bien fue  una relación llena de infidelidades de parte de ambos, distancias y rompimientos, perduró hasta el final de sus días. Era el tercer matrimonio de Diego;  este tenía 43 años mientras ella tenía 22.

Diego tenía una influencia preponderante en la artista y fue quien la guió en el arte desde el principio . Luego del accidente, ella le llevó unas pinturas para que las evaluara y él, encantado de la fuerza de esa mujer, se quedó prendado de ella para siempre.

El evento más doloroso con él fue cuando este la engañó con su hermana menor, Cristina Kahlo. Esto derrumbó a la artista,  la sumió en una terrible depresión y la llevó a la separación de su pareja.

Fue el único y verdadero amor de su vida, pero, aun así, no hubo alguien que lastimara más a Kahlo que Diego. Cuando le preguntaron por su amor, esta respondió: “Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el autobús que me tiró al suelo… el otro es Diego. 

Su trabajo

En los meses subsiguientes al accidente se encuentra en un reposo absoluto en cama; allí es donde comienza a sentir una pasión por el arte. Sus primeros lienzos fueron los yesos que cubrían todo su cuerpo. Sin darse cuenta, la pintura se convirtió en una pasión en la cual desbordaba sus frustraciones más viscerales. 

En sus pinturas se puede ver claramente quién fue en realidad y la forma en la cual veía el mundo. Veamos algunas de ellas y su significado.

Obras de arte de Frida Kahlo

Autorretrato con traje de terciopelo

Es un óleo sobre lienzo cuya técnica es característica del período del Renacimiento. Este cuadro fue pintado en 1926, un año después del fatal accidente. Expresa cómo se sentía ella , aun luego de pasar tanto tiempo sumergida en el dolor de su recuperación. En esta pintura podemos ver a una Frida algo distante, con una expresión seria y austera, de complexión muy delgada y con cierta elegancia y discreción; no lleva adornos ni detalles muy llamativos y tiene un peinado discreto y sencillo.  Este cuadro fue hecho para su novio Alejandro Gómez Arias, quien  había terminado su relación con Kahlo  pensando que ella lo había engañado, cuando no había sido así. Con el retrato ella mostraba que quería acceder de nuevo al corazón de Gómez, y lo logró. Frida le explicó a Alejandro que el mar en el fondo de la obra simboliza la vida, los cambios y la superación vivida por ella  luego de un año de recuperación.

Los expertos afirman, con base en este cuadro, que a sus 19 años Frida  tenía un excelente dominio de las técnicas de pintura, lo cual se puede ver reflejado en los detalles de la pintura , como el rostro. Este  da la impresión de salirse del cuadro, lo cual significa  que el pintor  tenía un buen dominio de la geometría. Aun así, la artista no tenía respeto alguno por las medidas básicas de la estructura ósea del ser humano. No podemos ignorar también la clara pose aristocrática que Frida modela en el cuadro, la cual puede denotar un interés en las obras de arte pictóricas del período renacentista italiano. Cuando la artista envió la obra como regalo para Alejandro, escribió detrás de esta una dedicatoria que decía: “Hoy es siempre todavía”.

La columna rota

La artista pintó este cuadro en el año 1944. Se trata de un autorretrato frontal, simétrico, pintado con óleo sobre tabla, en donde se muestra  con el torso desnudo abrazado por un corsé, sin el cual no podría mantenerse de pie. En el lugar donde debería estar su espina dorsal hay una columna jónica resquebrajada, la cual va desde su busto a su pelvis. Por todo su cuerpo hay clavos atravesando  su piel; estos muestran los lugares en donde sentía dolor.  Su cara estaba llena de lágrimas y mantiene una mirada de profunda tristeza. Detrás de ella hay un paisaje árido y desolado que quizá podría simular un desierto de México, muy probablemente en donde  ella estaba viviendo en ese momento en su interior. Aunque no nos guste, el dolor se vive en soledad e intimidad con uno mismo.

En el momento de pintar el cuadro estaba, una vez más, convaleciente, debido a una operación de columna que le habían realizado para corregir algunos estragos del accidente de autobús. Claramente, es un tiempo de mucho sufrimiento para ella, pues siente  el dolor de llevar este aparato ortopédico, el cual le impedía desenvolverse de forma normal en sus actividades.

Cuando le mostró el cuadro terminado a su amigo de mucho tiempo, Arturo García Bustos, quien  también era estudiante de arte, este se sintió muy angustiado por ella. Sin embargo,  Frida, cuyo sentido del humor permanecía intacto a pesar de su vida tan atropellada, le contestó: “Tienes que reírte de la vida. Mira los ojos muy de cerca… las pupilas son palomas de la paz. Esta es mi bromita sobre el dolor y el sufrimiento”. 

Frida y Diego 1929 – 1944

Esta emblemática pintura fue un regalo de  Frida a Diego con motivo de su décimo quinto aniversario. Las fechas en el título representan los años de casados de la pareja (excluyendo el año en que estuvieron separados). En la obra podemos ver el rostro de Diego y el de Frida unidos por unas ramas bastante gruesas sin hojas, complementándose y haciendo un solo rostro con el de los dos. De esta forma, Frida fusiona su identidad con la de Diego, mostrándose no solo como pareja, sino también como si fuesen una sola persona. También podemos ver presentes a la Luna y el Sol, los cuales muestran las obvias diferencias entre ambos.  Más abajo están la concha y la vieira; estas  simbolizan la unión conyugal de la pareja. Está pintada al óleo, con un fondo plano y de un rojo intenso y brillante. Este  color es el más resaltante, pues  abarca toda la pintura.

Esta obra pictórica refleja  el amor eterno y profundo de Frida por Diego,  aun después de las reiteradas infidelidades de  este (incluyendo la aventura que tuvo con la hermana menor de Frida).

La vida de Frida siempre estuvo unida a la de Diego de una u otra forma, como se puede ver reflejado en el enorme tronco de  la obra, el cual simboliza esta unión. Frida menciona a Rivera como el gran amor y tormento de su vida. Sin duda alguna, este causó un impacto irrevocable en la vida de la pintora; fue su profesor, su mejor amigo, su amante y su compañero hasta el final de sus días.

Más tarde, la artista pintó una réplica de esta misma pintura, con el fin de quedársela como recuerdo de su gran amor.

Autorretrato en la frontera entre México y los Estados Unidos

Frida Kahlo y sus pinturas siempre han sido intensamente controversiales, y este autorretrato no es la excepción. Este cuadro fue pintado en 1932, luego de tres años viviendo  en suelo norteamericano debido al trabajo de su esposo, quien estaba pintando unos murales allá, donde era muy solicitado y admirado. Pero aun a pesar del tiempo, no ha logrado integrarse, y debido a sus ideas izquierdistas, muy arraigadas en su corazón, se siente incómoda y, continuamente, le reprocha a los estadounidenses su afán por ganar dinero a costa de lo que sea. Para drenar un poco la tensión producida por esto, comienza a pintar y es entonces cuando nace este autorretrato, entre otros realizados  en este período. 

En él podemos verla vestida con un delicado vestido de color rosa y unos guantes finos, una imagen bien distinta a las ropas autóctonas de su amado México con las cuales solía vestirse. Quizá asume, de alguna forma, el lugar donde  se encuentra viviendo, pero no sin antes mostrar su descontento. Del lado izquierdo podemos ver simbolizado a los Estados Unidos, con sus características industrias y su emblemática bandera pintada en la parte superior, entre el humo generado por las empresas. Está pintado en tonos fríos. En contraste con este lúgubre y formal paisaje, nos encontramos, del lado izquierdo, con su México adorado, lleno de colores terrosos y vibrantes; además, se representa el mundo prehispánico a través del el templo precolombino, el Sol, la Luna y las figuras de barro, y también por medio  de la característica vegetación y las flores de su país. 

Henry Ford Hospital

En 1932  sufre una tragedia para cualquier mujer que anhele ser madre:  un aborto espontáneo. Los médicos, luego de su accidente en el bus, le dijeron que, debido a las múltiples fracturas de  su pelvis, ella no podría tener hijos. Pero luego de un tiempo, y aun cuando Diego no estaba muy emocionado por tener hijos, queda embarazada contra todo pronóstico. Sin embargo, algunos meses después pierde a su bebé en un lamentable aborto natural. Esto fue un impacto muy fuerte para ella, quien ya se había encariñado con la idea de ser madre.  De esta terrible experiencia nace esta obra de arte brutalmente honesta y desgarradora.

En esta podemos observarla desnuda, acostada en una cama ensangrentada y de una dimensión desproporcionada respecto a su tamaño. Sobre su vientre se encuentra su mano sosteniendo una especie de cordón rojo parecido a unas venas, las cuales están enlazadas a diferentes objetos: 

  • El feto de su bebé conectado por el cordón umbilical.
  • Una orquídea violeta.
  • El caracol, símbolo de  la lentitud del aborto.
  • Un modelo óseo.
  • La pieza metálica empleada como cierre en depósitos de gas o aire comprimido.
  • Un torso femenino, el cual era su forma de  representar el interior de una mujer.

El fondo es un paisaje industrial, el cual es parte de la Ford Motor Company; esto, sumado al  desproporcionado y pequeño tamaño de la figura de Frida sobre la cama, hace una cruda referencia a la soledad de Kahlo al estar en este lugar luego de la tragedia que acaba de vivir. También simboliza  la vulnerabilidad que está experimentando en su interior .

Es una de las obras más simbólicas de la artista y, aun cuando no pudo tener a su  hijo, siempre se refirió a la idea de él como “el pequeño Dieguito”.

Sin esperanza

Fue realizada en 1945, y es una de las obras más crudas y brutales de la pintora. En ella podemos verla acostada en una cama y con una especie de embudo en su boca, en el cual dibujó una cornucopia de carnes putrefactas, peces y una máscara típica mexicana. El embudo es tan grande que es  sostenido por una gigantesca escalera de madera conectada a su cama. El fondo es un paisaje triste y estéril, con un Sol y una Luna al mismo tiempo. En el rostro de la pintora corren lágrimas y se ve una mirada de desesperanza y desolación absolutas.

Cuando  la artista pintó este cuadro estaba pasando de nuevo por una recaída de su accidente.  El dolor en su cuerpo era tan fuerte que perdió el apetito. Adelgazó tanto y de forma tan brusca, que los doctores le recetaron alimentarla a través de un embudo porque, de seguir así, iba a morir en cualquier momento. 

Para la artista, el embudo significaba una tortura, pues  esto la obligaba a consumir alimentos cuando ella no quería, porque estaba viviendo una fuerte depresión al estar de nuevo postrada en una cama. Un detalle característico es el tamaño del Sol, el cual es más grande en comparación con la Luna. En pinturas anteriores Frida había pintado al Sol en representación de Diego Rivera, por ello, este hombre estaba presente en todo momento en su vida. 

Las dos Fridas

Este cuadro es la obra más cara que la artista vendió en vida y una de las favoritas de sus seguidores. Aquí vemos un autorretrato doble de la artista, representada en dos visiones de ella misma, ambas vestidas de maneras diferentes y sentadas sobre un banco de paja, unidas por las venas de su corazón y tomadas de la mano. Podemos ver a una con un traje europeo blanco, con el corazón expuesto, pero roto, y el vestido manchado de sangre por un corte en  la vena que conecta al corazón,  aunque trata de detener el sangrado con las pinzas que tiene en su mano derecha.

La otra, sin embargo, está vestida como usualmente solía vestirse la pintora, con su traje mexicano y sus colores vistosos. Tiene también un corazón completo y, en su mano izquierda, un mini retrato de Diego Rivera.

La primera impresión proporcionada por  este cuadro es la dualidad con la cual la artista se representa a sí misma; por un lado, es una mujer enamorada y completa;  en oposición está la otra, una mujer herida y distante. Ambas comparten la misma sangre y se conectan íntimamente. 

En su diario, la artista escribió una frase que nos da  una idea del significado del  cuadro: “Mi sangre es el milagro que viaja por las venas del aire, de mi corazón al tuyo”.  

El abrazo de amor del universo

La obra posee un mensaje bastante intenso e interesante. No solo porque describe con una exactitud casi espeluznante la relación entre Kahlo y Rivera, sino también porque explica la forma en la cual la artista veía las relaciones entre hombres y mujeres.

En la pintura podemos observar a Kahlo sosteniendo a Diego en un abrazo amoroso, con una pose absolutamente maternal, donde este reposa sobre sus brazos como un niño de pecho. Ambos están siendo sostenidos por la madre tierra azteca Cihuacóatl y a los pies de la pareja está su perro mascota. Aparece, además, el simbolismo del Sol y la Luna, tan característico de sus obras.

Tomando en cuenta el aborto de la pintora y la preponderancia de la figura materna en la pintura, este deseo frustrado de ser madre está reflejado en el cuadro.

También observamos su amor tortuoso por Diego, la frustración por no poder procrear, la dualidad de su ser y sus raíces mexicanas, todo esto unido en un enorme abrazo de amor. 

Unos cuantos piquetitos (apasionadamente enamorado)

Este no es el típico autorretrato de  Frida; en este caso, se trata de una representación del femicidio. La idea nació debido a un asesinato que cometió un hombre acuchillando a su mujer repetidas veces. Cuando este estuvo frente al estrado para defender su caso, le dijo al juez que no entendía tanto alboroto, pues él sólo le había hecho unos piquetitos. Ahora bien, aunque el cuadro no sea un autorretrato, la pintora expresó, en la intimidad, que lo hizo porque se sentía identificada con la mujer, pues  en ese tiempo fue cuando ocurrió la infidelidad de su hermana con Rivera. Ella se sentía como la mujer del retrato: muerta en vida y totalmente traspasada por la traición de dos de las personas más importantes de su vida.

El mito de la artista

Es imposible mencionar a Frida sin ocasionar una división entre quienes  escuchan su nombre. Ella es amada por muchos y rechazada por otros, para quienes  es una artista sobrevalorada que supo venderse muy bien como alguien exótico y diferente.

Pero el mito de nuestra artista es  una Frida que supo exponer su dolor en su obra , su amor fulminante por Diego, sus frustraciones ante la imposibilidad de procrear, las diversas infidelidades y deslealtades de Rivera y las múltiples operaciones que solo la ayudaban a mantenerse pero no la curaban. Todo esto se encuentra expresado a través de los colores en el lienzo, quizá para eclipsar tanto sufrimiento y no morir por dentro guardando tanto dolor.

 El mito nos enseña a comprender a la mujer detrás del pincel, a leerla en su obra cruda y surrealista y a amarla a través del sufrimiento expresado en su arte. Hasta cierto punto, es imposible entender y amar su obra sin conocerla, y no podemos conocerla sin amar su obra.

Convertida en ícono

Es obvio que nuestra artista no solo es una pintora más: se ha convertido en un verdadero referente de la cultura. Con su personalidad desenfadada, su actitud irreverente, su sexualidad controversial, sus vestuarios coloridos y sus característicos, grandes y vistosos accesorios, ha creado un personaje, el cual sigue marcando tendencia en la actualidad, aun más que en vida. 

Kahlo ha sido inmortalizada en diferentes objetos por muchísimos artistas. Se la representa en murales, camisetas, postales y hasta en la portada de la famosísima revista Vogue, en el 2011, realizada por el reconocido fotógrafo Nickolas Murray. Así, se difuminan las líneas entre la pintura y la imagen histórica.

Con una personalidad tan marcada y particular, se habla de la imagen de Frida y se ha creado una ambigüedad de sentimientos en quienes la conocen. Puedes amarla u odiarla pero jamás será ignorada.

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